Eccema dishidrótico: qué es y cuál es su tratamiento
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Eccema dishidrótico: qué es y cuál es su tratamiento
El eccema dishidrótico es una dermatitis inflamatoria que puede afectar de forma notable a la calidad de vida. Desde la farmacia, conocer sus desencadenantes permite una mejor orientación al paciente.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 28 enero 2026
El eccema dishidrótico es una afección cutánea crónica que se manifiesta de manera repentina con la aparición de pequeñas ampollas transparentes llenas de líquido, muy molestas y, a veces, dolorosas. Estas vesículas están principalmente en los lados de los dedos, en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.
Con el paso del tiempo, estas lesiones pueden llevar a que la piel afectada se seque, se pele y se agriete, pudiendo interferir en la calidad de vida de los pacientes. Desde la farmacia se puede orientar a los pacientes para que identifiquen este problema cutáneo y puedan tratarlo de manera efectiva.
Causas y factores de riesgo
La causa principal del eccema dishidrótico todavía no se conoce con exactitud, aunque se cree que podría haber una combinación de factores inmunológicos, genéticos y ambientales. Lo que sí que se sabe es que existen algunos desencadenantes. Los más comunes son:
- Hiperhidrosis y problemas en las glándulas sudoríparas, que pueden facilitar la aparición de brotes.
- Antecedentes de dermatitis atópica o dermatitis de contacto, que incrementan la vulnerabilidad de la piel.
- Contacto con alérgenos o sustancias irritantes.
- Estrés emocional y ansiedad, factores que pueden provocar o empeorar los episodios.
- Condiciones climáticas, con episodios más frecuentes en climas cálidos y húmedos.
Estos factores no siempre están vinculados, pero ayudan a crear un entorno en el que la piel ve alterada su barrera epidérmica, respondiendo con la formación de estas ampollas.
Síntomas y tratamiento
Las lesiones iniciales suelen ser grupos de ampollas que producen un picor intenso y una sensación de ardor. A medida que las ampollas van evolucionando, pueden unirse, romperse y generar zonas secas, agrietadas y dolorosas.
En cuanto al tratamiento para el eccema dishidrótico se ajusta según la gravedad de los síntomas y la frecuencia de los episodios:
- Hidratantes que ayudan a restablecer la función de la barrera cutánea y a disminuir la sequedad.
- Evitar contactos con irritativos significativos, como detergentes fuertes o el exceso de gel hidroalcohólico.
- Corticoides tópicos de potencia moderada a alta: son el tratamiento principal en periodos de brote activo.
- Inhibidores de la calcineurina: son una opción para aquellos pacientes que no pueden usar corticoides.
- Fototerapia UV: puede ser efectiva en casos difíciles de tratar.
- Corticoides sistémicos y otros inmunomoduladores en episodios graves o que afecten áreas extensas.
La elección del tratamiento debe considerar el balance entre beneficios y riesgos, especialmente debido a la naturaleza crónica y recurrente en la enfermedad, el potencial de efectos secundarios de los corticoides y la necesidad de planes de mantenimiento para evitar recaídas.
Desde el mostrador se puede orientar a los pacientes con este problema cutáneo, con pautas como:
- Educación sobre aspectos que pueden desencadenar brotes y cambios en hábitos que ayuden a prevenirlos.
- Asesoramiento acerca de la utilización adecuada de emolientes como parte del cuidado de la piel.
- Evaluación de signos que indiquen una posible infección secundaria.
- Orientación sobre cuándo remitir a dermatología, especialmente en casos que no mejoran con tratamientos tópicos o que afectan de manera significativa.