Enfermedades típicas en niños durante el verano: cómo prevenirlas y tratarlas

Enfermedades típicas en niños durante el verano: cómo prevenirlas y tratarlas

El calor y los cambios en las rutinas hacen que durante el periodo estival aumenten algunos problemas de salud en los más pequeños. Conocer cuáles son los más frecuentes y cómo prevenirlos ayuda a actuar a tiempo y disfrutar de esta época con mayor seguridad.

niños jugando en verano

Escrito porRedacción MF

Publicado: 13 julio 2026

El verano es una época de diversión y juegos al aire libre, pero también de mayor riesgo de ciertas enfermedades en niños. Y es que, las altas temperaturas, la mayor exposición al sol, los cambios en la alimentación y el contacto con el agua pueden favorecer la aparición de problemas de salud asociados. Conocerlos ayuda a prevenirlos y a saber cómo actuar de forma más adecuada cuando se presentan.

Golpe de calor y deshidratación

El calor intenso del verano y las olas de calor cada vez más frecuentes pueden provocar que los niños pierdan más líquidos de los que ingieren. A su vez, esto puede derivar en deshidratación o, en casos más graves, en un golpe de calor. Los síntomas más frecuentes ante los que se debe estar alerta son:

  • Sudoración excesiva o ausencia de sudor en casos graves. 
  • Mareos o fatiga. 
  • Dolor de cabeza. 
  • Náuseas y vómitos. 

Para prevenir estos problemas es fundamental ofrecer a los más pequeños agua con frecuencia, evitar la exposición directa al sol en las horas centrales del día y mantenerlos en lugares frescos y a la sombra.

Infecciones gastrointestinales

Durante el verano aumenta el riesgo de infecciones por bacterias o virus presentes en alimentos o agua, ya que las altas temperaturas aceleran la multiplicación de estos microorganismos. Entre los síntomas más comunes está el dolor abdominal, diarrea y vómitos, estos dos últimos pueden provocar deshidratación, por lo que habrá que tener especial atención en los niños. 

Este tipo de infecciones se pueden prevenir siguiendo algunas recomendaciones como, por ejemplo:

  • Lavado de manos frecuente antes de comer y después de ir al baño. 
  • Consumir alimentos frescos y bien cocinados. 
  • Evitar el consumo de agua no potable o de fuentes desconocidas.

Infecciones cutáneas y problemas en la piel

El calor, la humedad y la exposición al sol favorecen la aparición de irritaciones en la piel, quemaduras solares y erupciones cutáneas. Algunas de las más habituales son:

  • Quemaduras solares, que pueden causar enrojecimiento, dolor y descamación. Para evitarlo es necesario priorizar una buena protección solar y reaplicar con frecuencia.
  • Dermatitis por contacto con plantas o productos químicos de piscinas. 
  • Infecciones bacterianas o fúngicas en la piel, por ejemplo, en las uñas o pies por las duchas y piscinas. En este punto, es importante que los más pequeños utilicen chanclas en los espacios comunes de playas y piscinas y se sequen bien la piel del cuerpo tras el baño.

Infecciones respiratorias y de oídos

Los cambios bruscos de temperatura, como pasar de lugares cerrados con aire acondicionado al exterior, puede favorecer bajadas en las defensas que acaban favoreciendo los resfriados o problemas de oído, especialmente tras baños en piscinas o en el mar. Para evitarlo, es importante mantener una correcta higiene de oídos, secándolos bien por la parte exterior tras el baño o usando tapones especiales, y vigilar si aparecen síntomas como dolor, fiebre o secreciones.

Abordaje desde la farmacia 

Desde el mostrador, los farmacéuticos juegan un papel clave en la prevención y el manejo de las enfermedades estivales en niños. Orientar a los padres sobre medidas de protección, recomendar productos adecuados como protectores solares o soluciones de rehidratación oral, y detectar signos de alarma que requieran atención médica son algunas de las tareas del farmacéutico. Este acompañamiento contribuye a reducir riesgos y a mantener a los niños saludables durante la temporada de calor.