Atrás ¿Cuál es la temperatura óptima que hay que tener en los hogares?

¿Cuál es la temperatura óptima que hay que tener en los hogares?

Conseguir una temperatura adecuada en las viviendas durante el invierno ayuda a mantener el confort y a evitar posibles problemas de salud, como respiratorios y cardiovasculares.

Mujer tocando el termostato de su casa

Escrito porRedacción MF

Publicado: 21 enero 2026

La temperatura dentro de una casa durante los meses fríos es un elemento ambiental que, además de interferir en la sensación térmica de las personas, también afecta a la fisiología humana mucho más allá. Y es que un aire excesivamente frío en espacios cerrados puede provocar inflamación en las vías respiratorias, constricción de los vasos sanguíneos y posible agravamiento de padecimientos crónicos como el asma o la EPOC, mientras que temperaturas demasiado altas pueden secar las mucosas y perjudicar también la función respiratoria.

Instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que es fundamental mantener la temperatura de las viviendas por encima de los 18º C para reducir la probabilidad de problemas respiratorios y estrés cardiovascular en la mayoría de la población sana. En grupos más vulnerables como niños, pacientes de avanzada edad o aquellos que padecen enfermedades crónicas, puede ser necesario que la temperatura sea un poco más alta para ayudar a su capacidad de regular la temperatura.

Es importante conocer estas recomendaciones para poder ofrecer desde el mostrador una información veraz y útil a los pacientes sobre cómo mantener sus viviendas a una temperatura óptima para su salud. 

La importancia de la temperatura y la humedad

Para lograr salud, comodidad y eficiencia energética, entidades como el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) van más allá y sugieren un rango de temperaturas en los hogares entre los 21º C y 23º C durante el día, ajustándose a temperaturas más frescas por la noche si se usan prendas de abrigo y mantas mientas se duerme. Esto mejora el confort de las personas que habitan en la casa y también permite ahorrar energía y optimizar el sistema de calefacción para ser más sostenibles y evitar facturas elevadas.

Además de la temperatura del aire, la humedad en interiores también afecta a la percepción de la temperatura y a la salud respiratoria. Por ejemplo, estar en ambientes con niveles muy bajos de humedad pueden secar las mucosas y aumentar el riesgo de infecciones, mientras que los niveles altos pueden acarrear problemas respiratorios, como asma, alergias o bronquitis, irritaciones en los ojos y garganta, fatiga y dolores articulares.

Recomendaciones térmicas desde la farmacia

Desde la farmacia comunitaria se puede ofrecer recomendaciones sencillas para mejorar las condiciones ambientales de las viviendas y prevenir problemas respiratorios y de confort. Entre las principales pautas que pueden trasladarse se encuentran:

  • Mantener una temperatura estable y adecuada en el hogar: entre 21º C y 23º C durante el día, evitando tanto ambientes fríos como un uso excesivo de la calefacción. Por la noche, se puede reducir ligeramente la temperatura siempre que se utilicen ropa de abrigo y mantas, lo que favorece el descanso y reduce la sequedad ambiental.
  • Evitar cambios bruscos de temperatura: es importante advertir que las diferencias extremas entre la temperatura interior y exterior pueden favorecer resfriados, crisis respiratorias o descompensaciones en personas mayores y pacientes con patologías crónicas. Se recomienda salir bien abrigado y ventilar de forma breve y controlada, con cinco minutos por estancia es suficiente.
  • Controlar la humedad ambiental: los niveles óptimos de humedad relativa en el hogar se sitúan entre el 40% y el 60%.
  • Recomendar medidas sencillas para regular la humedad: usar humidificadores en ambientes secos, colocar recipientes con agua cerca de fuentes de calor o, en caso de exceso de humedad, mejorar la ventilación, usar deshumidificadores y evitar secar ropa dentro de casa.
  • Adaptar las recomendaciones a pacientes vulnerables: niños, personas mayores y pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares pueden necesitar un control más cuidadoso de la temperatura y la humedad. En estos casos, el farmacéutico puede reforzar la importancia de un ambiente confortable como parte del cuidado de su salud.