Atrás Más años, más atención farmacéutica: las claves para un envejecimiento saludable

Más años, más atención farmacéutica: las claves para un envejecimiento saludable

​​​​​Vivir más acelera la cronicidad y exige mayor prevención, seguimiento y cercanía, con lo que la farmacia comunitaria está llamada a reforzar su papel asistencial.

Más años, más atención farmacéutica: las claves para un envejecimiento saludable

Escrito porRedacción MF

Publicado: 05 marzo 2026

Las personas cada vez viven más años y, por ello, conviven más tiempo con enfermedades crónicas. El reto principal son las enfermedades no transmisibles, ya que el aumento de la longevidad incrementa la prevalencia de patologías de larga duración y presiona la capacidad de respuesta del sistema sanitario.

El envejecimiento de la población conlleva mayor prevalencia de hipertensión, diabetes, osteoporosis y patologías neurodegenerativas. Esto se traduce en un aumento del consumo de medicamentos, tratamientos prolongados y polimedicación, con el consiguiente riesgo de interacciones y efectos adversos. Así, la necesidad de seguimiento farmacoterapéutico se convierte en una prioridad asistencial.

En este contexto, la revisión personalizada de la medicación, los sistemas personalizados de dosificación (SPD) y el seguimiento continuo dejan de ser servicios complementarios para convertirse en herramientas estructurales del envejecimiento saludable.

Prevención con margen de mejora

Según una encuesta de beBartlet sobre percepción sanitaria se confirma esta realidad: el 31% de las personas que respondieron reconoce que el olvido es la principal causa de incumplimiento terapéutico y el 30% señalaron la falta de percepción de necesidad. Además, el 45% consideraron que el acompañamiento del profesional sanitario es la medida que más ayudaría a mejorar la adherencia.

Por otra parte, el 43% afirmaron no disponer de información suficiente para prevenir enfermedades cardiovasculares y el 27% reconocieron haber recibido información reciente sobre su prevención, aunque las oficinas de farmacia apenas alcanzaron el 9% como canal de comunicación.

Estos datos evidencian una oportunidad clara: la farmacia comunitaria puede reforzar su papel en educación sanitaria, cribado oportunista y detección precoz, especialmente en factores de riesgo infravalorados, como el colesterol elevado en el ámbito cardiovascular.

Desde el consejo nutricional hasta la medición de parámetros como presión arterial o glucemia, pasando por programas de prevención y asesoramiento sobre movilidad y riesgo de caídas, la farmacia asistencial contribuye a retrasar la fragilidad y promover la autonomía de los pacientes.

Humanización y digitalización

Conviene que el farmacéutico estreche su relación con el paciente envejecido. La escucha activa, la comunicación clara y el seguimiento continuado refuerzan la confianza entre ambos y ayuda a mejorar los resultados en salud. Este vínculo cobra aún más relevancia cuando se atiende a personas dependientes o con deterioro cognitivo.

La digitalización abre nuevas posibilidades en este ámbito. Aunque sólo el 30% utiliza herramientas tecnológicas para seguir su tratamiento, existe un interés creciente, sobre todo en grupos más jóvenes. Aplicaciones de recordatorio, telefarmacia e historia farmacoterapéutica digital permiten mejorar la coordinación y la adherencia a los tratamientos.

Asimismo, la farmacia se ha consolidado como un punto de apoyo para cuidadores, a los que se les puede ofrecer información sobre el manejo de medicación, el cuidado de la piel, la nutrición u orientación ante el desgaste emocional.

El envejecimiento no sólo supone una cuestión demográfica, sino un cambio estructural en la demanda asistencial. Una población más mayor equivale a más cronicidad, pero también a mayor margen para prevenir, educar y acompañar. La farmacia, por accesibilidad y cercanía, está en posición de liderar ese tránsito hacia una longevidad con calidad.