Rehabilitación respiratoria y estilo de vida activo, imprescindible para una mejor calidad de vida en pacientes con cáncer de pulmón
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Rehabilitación respiratoria y estilo de vida activo, imprescindible para una mejor calidad de vida en pacientes con cáncer de pulmón
Desde la farmacia se puede proporcionar orientación práctica para fomentar la actividad física, la rehabilitación respiratoria y la autonomía de las personas con esta enfermedad.
Escrito porRedacción MF
Publicado: 28 enero 2026
La rehabilitación respiratoria ha demostrado beneficios en cualquier fase evolutiva del cáncer de pulmón. Mejora la sensación de falta de aire (disnea), incrementa la tolerancia al esfuerzo y contribuye a una mejor percepción del bienestar. El farmacéutico puede reforzar este mensaje, insistiendo en que no es necesario “estar en forma” para empezar, sino moverse dentro de lo posible.
Cuestiones como la medicación, los efectos secundarios o los síntomas como fatiga y disnea suelen ser recurrentes en las visitas de pacientes con cáncer de pulmón a su farmacia comunitaria. Momento en el que el farmacéutico puede aprovechar para ir más allá de la recomendación farmacológica: por ejemplo, que la actividad física personalizada a las características individuales puede mejorar y optimizar el tratamiento, ayuda a normalizar el ejercicio como una herramienta de salud.
Según recoge la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (AEACaP), la rehabilitación respiratoria y un estilo de vida activo pueden reducir la incidencia del cáncer de pulmón entre un 20% y un 40%, además de mejorar síntomas y calidad de vida en personas ya diagnosticadas. Esta evidencia sitúa al farmacéutico comunitario en una posición clave para ofrecer consejos prácticos, realistas y adaptados al día a día del paciente oncológico respiratorio.
Fomentar una vida activa
Un primer consejo accesible es fomentar una vida activa en sentido amplio. Realizar tareas domésticas, mantener aficiones, salir a la calle o conservar una vida social activa ya suponen estímulos físicos. Este enfoque reduce el miedo al esfuerzo y facilita que el paciente se sienta capaz de participar en su propio cuidado.
Antes de entrar en ejercicios concretos, es útil recordar que la constancia pesa más que la intensidad. Incluso pequeños periodos de actividad repetidos a lo largo del día son preferibles a la inactividad total, especialmente en pacientes con limitación respiratoria marcada.
Cuando se habla de ejercicio estructurado, lo ideal es realizar actividades aeróbicas sencillas como caminar, nadar, bicicleta estática o bailar, siempre que el estado del paciente lo permita. La recomendación general es realizar al menos 30 minutos diarios, a una intensidad moderada. Una pauta práctica para explicar el esfuerzo adecuado es la conversación: en reposo respiramos entre 12 y 16 veces por minuto y hablamos con normalidad. Durante el ejercicio, el objetivo es que hablar resulte algo más difícil, pero posible. Si el paciente necesita parar con frecuencia, puede entrenar de forma intermitente; parar no invalida el beneficio.
El fortalecimiento muscular también es un punto donde el farmacéutico puede orientar. Con pesos ligeros, como botellas de agua, o bandas elásticas, se puede trabajar la musculatura de brazos y piernas. Esto mejora la respiración durante actividades cotidianas y favorece la autonomía al caminar. Se recomiendan series de 10 a 15 repeticiones, lentas y coordinadas con la respiración, evitando aguantar el aire.
Educación respiratoria
La educación respiratoria es otro consejo útil desde el mostrador. Practicar respiraciones profundas, llevando el aire primero al abdomen y después al tórax, ayuda a optimizar la ventilación. Si el paciente se fatiga, basta con centrarse en una espiración prolongada con los labios fruncidos, sin forzar.
En pacientes con exceso de moco, es importante una buena hidratación y realizar ejercicios de limpieza bronquial una o dos veces al día, especialmente por la mañana. Existen dispositivos que generan vibración al espirar y facilitan la expulsión de secreciones; en la farmacia se debe explicar su uso básico y cuándo suspenderlos si aparece tos irritativa.
Por último, se puede aconsejar el uso de incentivadores respiratorios volumétricos para entrenar la musculatura respiratoria y mejorar la movilidad torácica, así como ejercicios suaves de flexibilidad de espalda, costillas y brazos.